
La industria de la longevidad desgrana, desde hace años, qué papel juega la genética en la esperanza de vida. Para ello, se están realizando todo tipo de estudios, incluido análisis de supercentenarios, personas que han conseguido vivir más de 110 años, para desentrañar las claves de la eterna juventud o, al menos, encontrar fórmulas para envejecer con más salud. En este escenario, un estudio publicado este jueves en 'Science' sugiere que la genética aporta el 55% de la duración de la vida, lo que supone más del doble de lo que han apuntado investigaciones anteriores.