Los trabajadores del sector ferroviario han expresado su descontento ante la situación actual del sistema, que consideran un reflejo de una "enfermedad crónica". En una manifestación frente al Ministerio de Transportes, cientos de empleados pidieron la dimisión del ministro Óscar Puente debido a la falta de soluciones efectivas ante los constantes retrasos y cancelaciones.
Los sindicatos han señalado que las condiciones laborales y la escasez de personal son factores críticos que agravan la situación. Con una edad media de alrededor de 50 años en Adif, cubrir los turnos se ha vuelto una tarea difícil. La oferta de empleo público es considerada insuficiente, lo que no responde a las necesidades reales de los trabajadores.
Datos de Renfe indican que el 70% de los trenes experimentaron retrasos el año pasado, lo que ha llevado a los sindicatos a denunciar la falta de inversión y planificación. Además, critican que los recursos se destinen mayormente a la alta velocidad, descuidando la red convencional que utilizan la mayoría de los usuarios.
La entrada de empresas privadas ha incrementado la problemática, generando competencia que prioriza beneficios económicos sobre el mantenimiento de la infraestructura, lo que ha llevado a una degradación del servicio y materiales. Los trabajadores exigen atención inmediata para revertir esta situación que afecta directamente a los usuarios del transporte público.