Las elecciones autonómicas en Aragón están generando un cambio significativo en el panorama político, con Vox consolidándose como la segunda fuerza en intención de voto en varias localidades, según los últimos sondeos. Este aumento en la popularidad de Vox podría alterar la dinámica entre los principales partidos, particularmente en su relación con el PSOE y el PP, que podrían verse afectados en sus estrategias electorales.
El PSOE ha identificado que su alerta antifascista ha perdido eficacia, lo que ha permitido a Vox ganar terreno en ciudades como Badajoz y Trujillo. Esta situación podría replicarse en otras localidades como Teruel y Zaragoza, donde se anticipa un empate técnico en la capital aragonesa.
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, está buscando dividir a la derecha durante el ciclo electoral autonómico, con la intención de que las próximas elecciones generales se conviertan en un plebiscito sobre la ultraderecha. El objetivo del PSOE es mantener al menos un 27% de los votos en 2026, con la esperanza de alcanzar un 30% o incluso un 35% en las elecciones nacionales del siguiente año.