La red de los Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC) ha demostrado su robustez durante la reciente crisis provocada por el temporal Harry, manteniendo su servicio operativo sin incidencias significativas. A diferencia de la red de Rodalies, que sufrió interrupciones severas, FGC continuó funcionando según lo programado, lo que ha sido destacado por numerosos usuarios.
Expertos en transporte han señalado que la infraestructura de FGC no es comparable a la de Rodalies, tanto por su extensión como por sus características operativas. FGC abarca aproximadamente 300 kilómetros de vías, mientras que Rodalies se extiende a 1.200 kilómetros. Aunque Rodalies tiene una mayor cobertura territorial, el número de pasajeros es similar, con 130 millones de usuarios el año pasado para Rodalies, frente a 100 millones de FGC.
El servicio de FGC incluye líneas subterráneas que funcionan como un metro, además de líneas suburbanas y regionales, conectando Barcelona con diversas comarcas. La eficiencia de FGC durante la crisis ha llevado a muchos usuarios a preferirlo en sus desplazamientos diarios, destacando la diferencia en fiabilidad entre ambos servicios ferroviarios.