Las fuerzas británicas han intensificado la vigilancia en el canal de la Mancha ante la presencia de dos embarcaciones rusas que podrían estar intentando eludir sanciones económicas. Esta acción, que se lleva a cabo bajo la coordinación de la OTAN, forma parte de una operación de dos días donde se incluye el seguimiento de la corbeta rusa Boikiy y el petrolero MT General Skobelev.
Según el Ministerio de Defensa del Reino Unido, las embarcaciones británicas, apoyadas por un helicóptero de combate, han estado activas en la interceptación de estas naves durante varias horas. Esta medida se enmarca dentro de un esfuerzo más amplio para proteger las infraestructuras submarinas y la seguridad nacional del país, especialmente tras el aumento de tensiones por la invasión de Ucrania.
Recientemente, Francia también ha intervenido para interceptar un petrolero ruso en el Mediterráneo, que navegaba con bandera falsa, lo que indica un patrón de intentos por parte de Rusia de continuar sus exportaciones de crudo a pesar de las sanciones. Se estima que la flota fantasma rusa cuenta con 1.400 buques dedicados a estas actividades, según el Servicio de Acción Exterior de la Unión Europea.