En un contexto donde la dependencia sigue siendo una preocupación crucial, un nuevo informe de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) destaca el persistente “limbo de la dependencia” en España. A pesar de los recientes avances en la financiación del sistema de cuidados, el país continúa invirtiendo entre el 0,9% y el 1% del PIB en cuidados de larga duración, cifra que se sitúa por debajo de la media del 1,8% en la OCDE.
El estudio, elaborado por Sergi Jiménez-Martín y Analía Viola, resalta las desigualdades territoriales en el acceso a las prestaciones y la dependencia del cuidado informal, que recae mayoritariamente en mujeres dentro del ámbito familiar. Este cuidado, aunque esencial, carece de reconocimiento en los presupuestos públicos y tiene un impacto significativo en la economía y la sociedad.
A pesar de que se han implementado mejoras desde 2021, como el Plan de Choque que ha aumentado la financiación, aún hay más de 280.000 personas esperando la valoración de su situación o la efectividad de la prestación otorgada. La situación se complica en un país con una de las mayores esperanzas de vida y una población cada vez más envejecida.