El sistema público de pensiones en España enfrenta retos importantes en su sostenibilidad, a pesar de las reformas implementadas en años recientes. La Ley 27/2011, la Ley 21/2021 y el Real Decreto-ley 2/2023 buscan mejorar la situación, pero los resultados aún son inciertos. La dependencia del Estado para financiar las pensiones sigue siendo alta, lo que contrasta con el modelo de Suiza, que se destaca por su eficiencia y solidez.
En Suiza, la cotización pública para el sistema de pensiones se sitúa en un 12,8% del salario bruto, en comparación con el 36% que se requiere en España. Este modelo suizo es conocido como el sistema de tres pilares, que combina la solidaridad intergeneracional con la responsabilidad individual y el ahorro privado obligatorio. El Pilar 1 garantiza una pensión mínima vital, pero solo cubre entre el 16% y el 31% del salario medio, lo que incentiva el uso de mecanismos complementarios.
Esta estructura permite a los suizos diversificar el riesgo y no depender exclusivamente de la recaudación estatal, a diferencia del sistema español, que se basa en un único pilar. La situación actual plantea desafíos para los legisladores europeos, que deben considerar la necesidad de evolucionar hacia un modelo más sostenible y menos dependiente del Estado.