El modelo de pensiones en Noruega se presenta como un ejemplo de sostenibilidad que podría ser útil para España. A diferencia del sistema español, que enfrenta crecientes tensiones financieras y se basa principalmente en un modelo de reparto, Noruega ha implementado una arquitectura mixta que incluye tres pilares para diversificar el riesgo.
Este sistema noruego combina una pensión pública básica con un esquema obligatorio de capitalización empresarial, lo que asegura que cada trabajador acumule ahorros gestionados profesionalmente. Además, el país cuenta con un Fondo Soberano que invierte los excedentes del petróleo, generando rendimientos a largo plazo sin recurrir a estos fondos para cubrir déficits temporales.
La flexibilidad laboral en Noruega también es clave para sus resultados positivos. A diferencia de España, donde existen penalizaciones para compaginar trabajo y jubilación, en Noruega los jubilados pueden recibir el 100 % de su pensión mientras siguen trabajando. Esto ha llevado a que más del 70 % de las personas entre 55 y 64 años estén empleadas, lo que ayuda a reducir la carga sobre los recursos públicos y a mantener a los jubilados como contribuyentes activos.