La interdependencia energética entre Canadá y Estados Unidos se ha vuelto un tema candente, especialmente tras las declaraciones de Donald Trump en el Foro Económico Mundial en Davos. Su afirmación sobre la dependencia canadiense refleja una asimetría en las relaciones comerciales, ya que Canadá exporta un 78% de sus bienes a Estados Unidos y recibe un 52% de sus importaciones de allí.
Sin embargo, esta visión ignora los beneficios que Estados Unidos obtiene de esta relación, siendo Canadá su mayor proveedor de petróleo crudo, representando el 51% de sus importaciones. Esta dinámica es crucial para la denominada "independencia energética norteamericana". A pesar de esto, la retórica de Trump está impulsando a Canadá a buscar alternativas, especialmente con el aumento del 81% en sus exportaciones energéticas a China el año pasado.
Frente a la volatilidad política en Washington, Ottawa está considerando diversificar sus relaciones comerciales. Proyectos de infraestructura hacia Asia están en marcha y podrían modificar significativamente el acceso exclusivo que tiene Estados Unidos a los recursos energéticos canadienses, cambiando así el panorama estratégico en la región.