Los rescates voluntarios en planes de pensiones alcanzaron aproximadamente 30.000 millones de euros en 2025, evidenciando una tendencia a la disminución en este tipo de ahorro. Esta situación se debe, en parte, a las restricciones impuestas sobre las aportaciones anuales, que se limitan a 1.500 euros, en comparación con los 9.000 euros previamente permitidos.
El Gobierno permitió el rescate de planes de pensiones individuales con más de 10 años de antigüedad, lo que ha facilitado la liquidez para muchos pensionistas. A lo largo de 2026 se mantendrán las mismas normas, permitiendo vender las aportaciones realizadas en 2016. Aunque se espera que la Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva (Inverco) publique cifras definitivas, estas retiradas voluntarias han afectado significativamente el patrimonio total de los planes, que se situó en 96.330 millones de euros al finalizar 2025.
A pesar de una rentabilidad media del 6% en estos instrumentos, la bajada del patrimonio se explica por el rescate de aproximadamente el 23% de su valor total. Las reformas del Gobierno, que han desincentivado el ahorro en planes de pensiones, han sido objeto de crítica, argumentando que estos productos benefician más a las clases altas debido a las altas comisiones y costes asociados.